EL ENEMIGO EN CASA
Amigos cobreloinos, somos campeones… y a mucha honra, hemos vuelto a nuestra
categoría, aunque no ha sido fácil, logramos el objetivo luchando hasta el último
minuto del último encuentro.
Fue un final infartante donde la emoción caló en lo más profundo de nuestro ser. La
felicidad inundó los corazones del hincha naranja, exceptuando algunas ovejas
descarriadas que no querían al técnico y a algunos jugadores… esas ovejas dicen ser de
COBRELOA, pero los hechos dicen lo contrario, la soberbia los enceguece y no conciben
que se haya logrado el ascenso contra todo lo pronosticado por ellos, que los deja en
ridículo y les demuestra cuán equivocados estaban… y hoy la impotencia los hace
atornillar al revés y tratan de manchar la institución, queriendo borrar la sonrisa de
triunfo de los hinchas verdaderos.
No escatiman en traer a la palestra un caso que ocurrió en pandemia y que hoy lo
reflotan, coludiéndose con quienes quieren destruirnos.
Lo más increíble, es que involucran, no a los culpables, sino que a COBRELOA y más
aún al plantel campeón que nada tienen que ver con la situación, pero que aún así,
envían esas fotos con la copa incluida y el escudo sobre estas, a los medios
periodísticos, haciéndose pasar por justicieros, sin dimensionar el daño que realmente
están ocasionando.
Por lógica no deberían subirse al carro de la Victoria… porque quien no fue parte de la
lucha, no tiene derecho a estar celebrando el triunfo.
Recapaciten señores, no pueden ser enemigos de ustedes mismos… COBRELOA nos
pertenece a todos, igualmente nos necesita a todos, pero unidos.
Qué importa que el objetivo se haya logrado por otro medio y no por el propuesto por
ustedes, lo importante es el logro alcanzado y que hoy por fin estamos de vuelta en la
categoría que nos corresponde.
Amigos, no empañen lo que tantos años nos costó lágrimas e impotencia y que hoy por
fin es una realidad… realidad que queremos vivirla con la alegría que nos merecemos y
no estar en ascuas por una situación que ustedes equivocadamente avalan.
Entiendan por favor que, el peor golpe que se puede recibir… es tener el enemigo en
casa.
Esteban Luján
